viernes, 7 de mayo de 2010

La noche antes de la competición

La noche del jueves al viernes también se presentó lluviosa. Pero todo el equipo sabíamos que al día siguiente deberíamos ser de los primeros en situar nuestro vehículo en la fila de entrada al circuito, para poder hacer temprano nuestra primera manga, y, al terminarla, ponernos de nuevo en la cola y poder tener la posibilidad de hacer una segunda manga. El circuito lo abrían a las 8 de la mañana. 5 entusiasmados alumnos voluntarios y el profesor Manuel Barbero se quedaron en el taller con el Lince para que, cuando terminase de llover, situar nuestro vehículo en la puerta de acceso al circuito. El conductor y el resto del equipo, se fueron a dormir para que, al día siguiente estuviesen descansados para darlo todo en el día más importante de nuestra estancia en Alemania.
Nuestro plan nocturno era simple: cada 5 o 10 minutos, alguien salia para ver si llovía y si había algún vehículo en la puerta de acceso al circuito. Nuestra estrategia consistía en que, al dejar de llover, cogeríamos a pulso nuestro Lince (para evitar salpicaduras de agua de los charcos) y nos pondríamos en la puerta del circuito. Pero si, aún lloviendo, algún equipo se ponía en la puerta, nosotros seríamos los siguientes. Fabricamos una cubierta de plástico naranja para el coche. Fuimos durmiendo por turnos. A las 6:25 de la mañana dejó de llover, así que entre todos, cogimos nuestro Prototipo y nos fuimos para la puerta del circuito. La suerte estaba echada.

1 comentario:

  1. Que tiempos aquellos, en Alemania con nuestro Lince y nuestros cafelates.
    Una experiencia inolvidable y que habría que repetir.

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